Review: Blur – The Magic Whip

Review: Blur – The Magic Whip

Resulta que estás de gira con tu banda. Tienes cinco días de descanso en Hong Kong porque el festival en el que ibas a tocar en Tokyo se cancela. Te aburres, y “para distraerte” en aquel lejano lugar, ¿cómo decides matar el tiempo?: ¿echando unas partidas en la consola?, ¿acabar con las existencias del minibar, quizá? Blur decidió hacer algo un poco más productivo allá por 2013: reservar los estudios Avon de la ciudad china y poner en marcha algunas nuevas canciones, sin expectativas de publicarlas, pero que hoy integran ‘The Magic Whip’ a la venta el 28 de abril.

Después, cada uno, siguieron a lo suyo: Damon Albarn se dedicaba a preparar su debut como solista con ‘Everyday Robots’; su baterista Dave, seguía con sus asuntos políticos; y Alex, su bajista, con su negocio de producción de quesos (sí, de quesos). Pero no, esos temas, como ya he adelantado, no quedaron en saco roto.

Un año y medio después, su guitarrista Graham Coxon (que lo dejó de ser durante unos años por disputas con los miembros) y el productor Stephen Street creyeron que había que darle forma a todo eso ideado en Hong Kong… y ya tenemos otro disco de Blur, el octavo, para ser más exactos, llamado ‘The Magic Whip’. ¿Demasiado precipitado el proceso? ¿Cómo ha afectado al sonido y calidad del álbum que acabó sus grabaciones en noviembre de 2014? Os contamos.

Han pasado 12 años desde su último trabajo, Think Tank, y mucho han cambiado en dos décadas desde que lideraran la ola britpop. Tras su reunión en 2009 con una serie de conciertos, su cometido siempre ha sido que sus admiradores revivieran su juventud de los años noventa, pero ¿lo han conseguido en esta ocasión con ‘The Magic Whip’? Lo cierto es que eso es lo que han intentado. Tratan de recuperar sus días de gloria, desde el primer “riff” que escuchamos en la más clásica ‘Lonesome Street’, que abre el disco, hasta el sonido vibrante de ‘Mirror Ball’, que lo cierra. A pesar del paso de los años y las diferentes ideas que hayan podido tener por separado, Blur regresa con un sonido digno, peculiar y cargado de mezclas.

‘The Magic Whip’ se nutre mucho del proyecto solista de Albarn y de los ritmos de su otro proyecto, Gorillaz, que ha anunciado disco, por cierto. También se sigue escuchando la guitarra tambaleante de Coxon, y aunque en general nos pueda evocar a oriente, nunca pierden de vista Londres. Las canciones transmiten las experiencias del mundo de Albarn y el folk psicodélico de Coxon.

La elegante melancolía de Damon se perfecciona en temas como “My Terracotta Heart”, que podría haber encajado a la perfección en su ‘Everyday Robots’. En otros, como ‘New World Towers’, parecen estar muy en la órbita de Hong Kong, y ‘Pyongyang’ cuenta con un bajo y unas vocales muy expresivos, aunque no creo que fuera necesario que durase casi 6 minutos. Y en ‘There Are Too Many of Us’ las cosas se vuelven algo extrañas…

Un disco de Blur siempre es de agradecer, sobre todo cuando llevamos años cruzando los dedos para que vuelvan con nuevo material. Se han hecho de rogar, pero el regreso podría haber sido más triunfante. Tenía unas altas expectativas, por eso quizá nos ha sabido a poco, pero nos han ganado con las escuchas, así que ¡bienvenidos!


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