Crónica Bilbao BBK Live 2019

Un año más, Bilbao BBK Live triunfa con un lineup que combinaba el día 1 con los clásicos del rock de Liam Gallagher y la electrónica de Sir Thom York.

Rosalía, de rosa y látex, la máxima expectación de la jornada del viernes. En cambio, el sábado, Weezer se encargó de montar la verbena con su repertorio de guitarras nostálgicas.

Poco falló, salvo la masa de gente que se acercó a ver a nuestra reina del pop el segundo día y que ocasionó una marabunta de gente a la salida del festival.

Jueves: la física de Liam Gallager y la metafísica de Thom Yorke


El monte Kobetas volvió a congregar a un puñado de gente con una gran voluntad logística. Subir hasta arriba durante tres días ya se puede considerar un deporte de resistencia, sobre todo si luego tienes que volver a bajar a altas horas casi haciendo la croqueta. Casi quince años desde su puesta en marcha, es uno de los mayores eventos culturales del norte de España, junto a Sónar o Primavera Sound.

Como decíamos, Liam fue el cabeza que abrió la primera jornada, alternando algún que otro tema de Oasis con los suyos propios. Aunque no ha lanzado ningún trabajo demasiado aclamado desde que se rompió la banda, su personalidad chulesca y llena de ironía (e ira) sigue intacta, y continúa deleitándonos con las gloriosas canciones de antaño. Los cánticos, que ya son himnos como “Champagne Supernova”, “Supersonic” p “Wonderwall», fueron interpretadas por el inglés y fervientemente coreadas por los allí presentes.

En el otro escenario, sin tregua, nos esperaba toda la maquinaria de Thom Yorke. El líder de Radiohead ofreció un show redondo de hora y media con su Tomorrow’s Modern Boxes… y no, ni rastro de temas de Radiohead. Lo cierto es que de escenario para dentro siempre se ha caracterizado por su apatía con los medios, pero sobre las tablas mostraba una continua interacción con el público. Se nota que disfruta en solitario con su arsenal electrónico, sus potentes visuales y siempre bien acompañado por Nigel Godrich (ingeniero de sonido de Radiohead y fiel compañero). En este formato experimenta más, está menos encorsetado, más extravagante y libre. Y nosotros lo disfrutamos. Un bolo nostálgico y oscuro, pero tan volátil como para ponernos de repente en modo rave, seduciéndonos también con temas de su reciente disco, “Anima”. La total entrega del público, ávido para la fiesta pasada ya la medianoche, hizo que la primera jornada la diéramos por finiquitada.

Viernes: el “empoderamiento” de Rosalía y la histeria con The Strokes

La segunda jornada del festival la comenzamos con Idles, unos locos de Bristol que pusieron en pie el festival con su punk rock. No fue ningún tentempié de nada, ni siquiera de The Strokes, sino que los ingleses lo dieron todo para hacernos saltar y disfrutar con buenos golpes de guitarra.

Abrieron una jornada que continuó con Rosalía ya bien caída la noche. La catalana dio un concierto de 1 hora con una sucesión de hits bien coreados por el variopinto público allí presente. Haciendo gala de su extravagante estética trap en un escenario sobrio pero lleno de juego de luces y bailarinas, el escenario principal estaba colapsado y no dudó en dar las gracias en repetidas ocasiones. Todo fue más íntimo de lo que nos esperábamos, sobre todo con el acapella de “Catalina” o “Di mi nombre”. También fue un momentazo con “Barefoot in the Park”, que canta junto a James Blake. Por supuesto, llegado el final, no faltó “Con Altura”, “Malamente” y cerró el telón con “Dios nos libre del dinero”, su último lanzamiento.

Suede, como siempre, se despachó con un concierto repleto de grandes éxitos, avalado por una carrera que ya abarca 30 años. Puedes haber visto muchos grupos ir y venir, pero ellos siguen disfrutando de su éxito continuo y siendo reclamo de grandes festivales. Por el camino van The Strokes, cabeza de este BBK Live y que no fallaron en su vigor rockero.

No faltaron los enérgicos “Reptilia”, “Last Night” y el más sobrio “This is it”. Ni se olieron sus últimos trabajos, por cierto. Una apuesta segura para los más fiesteros y fieles al festival bilbaíno. Un show certero y contundente, donde nos dicen y comentan que se cocieron continuos pogos en las primeras filas. Desaliñado y desgarbado, Julian Casablancas y compañía pronto lanzaron a la masa a la histeria, manteniendo su relevancia a través de generaciones. No han producido un disco desde 2013, pero siguen siendo adorados globalmente con su cinismo postmoderno.

Una vez ya extasiados con The Strokes, nos escapamos a la pista de baile con The Blaze. Un viaje sensorial cargado de una electrónica. Un cara a cara que hizo que todo el escenario lo gozáramos. A continuación nos escapamos a la sesión de Laurent Garnier que empezaba a las 4. Un lugar mágico que ya es historia del BBK, sin duda.

Sábado: de verbena con Weezer y de fiesta con Hot Chip


Llegado el último día, quisimos aprovecharlo desde bien pronto. Comenzamos con Cupido en el escenario principal, banda de nuevo cuño, pequeña pero innovadora, formada por el trapero Pimp Flaco y Solo Astra, quienes ya tienen su merecido lugar como “boyband” en todo cartel de festival de este verano. Poco tardaron en calentar al joven público, al menos de las primeras filas, cerrando pase con su “No sabes mentir”. En el mismo escenario, a las 8 y media, acudimos a la fiesta más exótica del BBK con Nathy Peluso. Sus contorsiones y movimientos crearon un combo de alto contenido sexual, dándole caña a un setlist con la ayuda de su entregada banda y un coro de diez, llenos de energía y carisma.

The Good, The Bad & The Queen y Weezer parecía que generaban menos expectación, pero lo cierto es que con Weezer pasamos un rato muy divertido, lleno de nostálgicas guitarras y tirando de su clásica selección de versiones. Historia de los 90, disfrutamos y cantamos los estribillos más memorables con una puesta en escena sobria pero, eso sí, con gorro y camisetas playeras. Unos tíos peculiares con una carrera bastante confusa, pero que al final montaron una buena fiesta, seguramente esperada por pocos, poniendo el broche final al escenario principal.

Hot Chip nos hicieron descargar los últimos cartuchos con su nuevo trabajo, lanzado recientemente, “A Bath full of ecstasy”, pero sin dejar de lado sus éxitos de baile, un gozo para los que estábamos en primeras filas. Un show que nunca falla. Para finalizar, en el bosque comenzaba el barcelonés John Talabot con un set que a veces tarda en conectar pero que pronto hizo que quisiéramos vivir para siempre en ese bosque.

El BBK Live logró congregar a 112.800 asistentes en su 14º edición, con un público llegado de más de 100 países. Ya ha anunciado sus fechas para 2020, reafirmándose como uno de los grandes festivales europeos.

Imágenes: Thom York y Rosalía por Tom Hagen. Hot Chip por Óscar L Tejada.


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